¿Síntomas de ansiedad en San Valentín?

Muchos consideran el día del amor y la amistad (San Valentín) como una fecha puramente comercial y los sentimientos hacia la misma están completamente polarizados, están quienes disfrutan los chocolates, las flores, los regalos melosos, pasar el día con la persona amada y los corazones en todas las tonalidades de rojo posibles; y quienes no pueden esperar a que este día termine y el comercio retire todo rastro de vano romanticismo de sus vitrinas. Lo cierto es que aunque no estemos de acuerdo con esta celebración particular, es difícil mantenerse al margen de tanta efervescencia entorno el tema del amor, eventualmente nos vamos a encontrar pensando en el tema.

En realidad esta es una fecha, cuyo principio no es tan superficial como se piensa. Se cree que efectivamente durante el Imperio Romano, existió un sacerdote llamado San Valentino da Terni. Cuando el Emperador Claudio II decidió prohibir los matrimonios de los hombres jóvenes, para así poder contar con mejores soldados sin familia ni ataduras, San Valentino celebraba matrimonios en secreto y por eso se convirtió en el patrono de los enamorados y a causa de esto murió como mártir, se cree, un 14 de febrero.

Sin embargo, la calidez poética de esta historia no borra el hecho de que, con el tiempo, su significado se ha diluido hasta convertirla en fuente de presión social enorme y por lo tanto caldo de cultivo ansiedad y depresión en la vida de muchos. Conforme avanza el calendario, los síntomas y manifestaciones físicas de la ansiedad no se hacen esperar, tengamos o no pareja. Para quienes se encuentran solteros, esta fecha puede incitar sentimientos de amargura. Para quienes se encuentran en pareja es muchas veces fuente de presión por cumplir ciertas expectativas.

Pienso que vale la pena sacar lo valioso de esta fecha y creo que ciertamente se puede reflexionar en el tema del amor, sin caer en un absurdo romanticismo comercial. El amor y las relaciones personales son un tema delicado para quienes padecen ansiedad. No se suele hablar mucho al respecto, incluso yo no había pensado en escribir acerca de ello hasta ahora, así que es algo que podemos agradecer al día de San Valentín. Tomar el paso de abrirse a otras personas y dejar que nos conozcan, arriesgarnos a que nos juzguen, esto no es nada fácil. Por otro lado, para quien nunca ha sufrido de ansiedad, comprender como ésta funciona puede ser un reto, muchos tienden a pensar que trata de una excentricidad de la pareja o de un producto de una imaginación activa.

Como leí en un artículo reciente de CNN por Daniel Smith autor del libro “Monkey Mind: A Memoir of Anxiety”, la ansiedad puede afectar profundamente la capacidad de amar de una persona. En ocasiones puede parecer más sencillo aislarnos de los demás, que explicarles nuestro problema.

Existe el riesgo de que para las personas cercanas, sea difícil comprender y tolerar el ensimismamiento que la ansiedad provoca, en especial, si saben que la persona que lo padece está consciente de este comportamiento y lo desagradable que es, pero se encuentra impotente ante el mismo y no lo logra cambiar.

La ansiedad se dispara por muchas razones y se mantiene ahí por otras tantas, sin embargo, si me pidieran que mencionara qué es lo que más define a la ansiedad, diría que es el temor a lo desconocido, de ahí que la intolerancia a la incertidumbre sea un síntoma clave entre quienes padecen ansiedad. Otro elemento clave de la ansiedad, es la necesidad de mantener el control, a veces mediante mecanismos que incluso pueden parecer absurdos; en el libro Venciendo Tu Ansiedad profundizo más en este tema (haz click aquí para más información). Estos dos elementos, intolerancia a la incertidumbre y necesidad de control, bien pueden ser los principales enemigos del amor.

Según Daniel Smith, la ansiedad es mucho más que una amenaza para la estabilidad mental o felicidad, es una amenaza para la humanidad de la persona. Convirtiendo a quienes la padecen, en muchos casos, en personas absolutamente egocéntricas, incapaces de pensar en las necesidades, errores, carencias, arrepentimientos y temores de nadie más que los propios. Un amante ansioso tiende a alternarse entre la necesidad desesperada y rechazo vigoroso. Él o ella no, pienso que en parte por la incertidumbre,  puede decidir si estar en una relación es una fuente de consuelo, humillación, alegría o dolor.

Entre estas y muchas otras, se podría pensar que lo mejor para todos es que quienes padecen ansiedad se mantuvieran alejados de los demás y se aislaran por completo. Yo personalmente llegué a pensar así en varios momentos en los que no toleraba mi propia ansiedad. Sin embargo, el contacto con los demás no es solamente importante, es inevitable. Si hay algo que quienes padecemos ansiedad tenemos que aprender (de hecho ayuda mucho a superarla) es a seguir la corriente, a flotar y dejarnos llevar, sin prestar atención a cada detalle.

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