Pensamientos negativos

Si bien todos estamos familiarizados con este síntoma de ansiedad, usualmente le restamos importancia para centrar nuestra atención principalmente en los síntomas físicos, por razones bastante obvias, es fácil pensar que un pensamiento es inofensivo, pero ¿Palpitaciones aceleradas y sentir que el corazón se nos sale del pecho? Eso sí es aterrorizante. Lo que no tomamos en cuenta, en este razonamiento, es el hecho de que esos “pensamientos inofensivos” son en muchas ocasiones, precisamente lo que está alimentando esas molestias físicas, manteniéndolas latentes durante todo el día.

Los trastornos de ansiedad son como un virus, se puede decir que se adaptan a nuestro ADN y cada uno de nosotros tiene su propia versión de un trastorno de ansiedad. Por esta razón, no existe una cura única para la ansiedad, la efectividad de un tratamiento varía mucho de persona a persona.  A pesar de esto, la Terapia Cognitivo Conductual es el tratamiento más recomendado para lidiar con los pensamientos negativos. Su objetivo es cambiar el patrón de pensamiento del paciente, y de este modo curar el ciclo de negatividad y ansiedad. Lo ideal es realizarlo con un terapeuta, pero si por alguna razón no tenemos acceso o posibilidad de ir a un terapia formal, siempre existen técnicas de autoayuda derivadas de esta terapia, que pueden proporcionarnos resultados muy efectivos. Superar la ansiedad es un proceso lento y en mi experiencia he comprobado, que más que un sólo tratamiento o enfoque, se requiere un conjunto de esfuerzos y cambios.

Las personas con mucha ansiedad, en un principio nos cerramos en nuestros pensamientos negativos, lo cual hace que sintamos un rechazo muy fuerte por cualquier discurso que diga “piensa en positivo”. Si lo pensamos bien, cambiar un pensamiento negativo directamente por un pensamiento positivo, sigue siendo, efectivamente, pensar en blanco y negro y la realidad no es así.  A causa de esto, yo apoyo más la tendencia de buscar un enfoque más racional, conocido como pensamiento realista. Esta manera de pensar se trata de un esfuerzo por percibir el mundo y los acontecimientos que nos rodean, de una manera balanceada, dejando de lado el catastrofismo y la negatividad, pero tampoco exagerando el positivismo. Este tipo de pensamiento nos produce una sensación más confiable.

En primer lugar, y a esto le doy mucha importancia en mi guía Venciendo tu Ansiedad (haz click aquí si deseas más información) tenemos que aprender a retar nuestros pensamientos y para esto tenemos que conocerlos. Existen ocasiones en las que es natural tener pensamientos negativos y estos tienen sentido. La vida está llena de contrastes y tenemos ocasiones en las que sí es necesario hacerle frente a acontecimientos que no son precisamente alegres. Pero es importante aprender a diferenciar los pensamientos que nacen de un acontecimiento real de los que nosotros mismos estamos generando, sin una razón específica.

Podemos hacernos una serie de preguntas para desafiar nuestros pensamientos, para mí la más importante es “¿Qué es lo peor que podría pasar si -lo que tememos- se hace realidad? Muchas veces, contemplar las posibilidades nos hace percatarnos de que estamos exagerando una situación y que, incluso si se hiciera realidad, podríamos hacerle frente. La idea es llegar a una conclusión sobre nuestro pensamiento que sea más equilibrada y realista para así disminuir la carga de ansiedad que esto nos produce.

Estoy completamente consciente de que alcanzar un nivel en el que sistemáticamente cambiamos un pensamiento negativo por uno más realista es complicado y toma mucho tiempo, pero ciertamente se puede mejorar con la práctica.

La ansiedad no depende de un sólo síntoma, sin embargo, no podemos negar la importancia que tienen los pensamientos sobre nuestros sentimientos. Por medio de ellos  nos comunicamos directamente con nuestro cerebro, seamos conscientes de esto o no, y este, naturalmente reacciona acorde con las señales que recibe, tomando las medidas necesarias. Sí le enviamos constantemente señales que gritan que estamos frente alguna especie de peligro inminente, es lógico que desencadene las reacciones idóneas para que nos pongamos -físicamente- a salvo.

Finalmente, tenemos que recordar que no importa cuantos mecanismos de control desarrollemos, la incertidumbre es una parte inherente de la vida y trae consigo, en ocasiones algunos acontecimientos negativos, pero muchas más oportunidades y experiencias positivas. Siempre que un pensamiento te angustie recuerda que puede ser posible pero  ¿Qué tan probable es?

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