Miedo y ansiedad: Un síntoma típico

El miedo es a la vez, síntoma y desencadenante de ansiedad. Forma parte integral de nuestra defensa natural, de nuestro “paquete de supervivencia”, el cual es muy sofisticado, pues lleva ya siglos perfeccionándose. Si bien nuestras vidas han cambiado mucho en poco tiempo, muchos de los mecanismos y funciones básicas existentes en nuestro organismo no han tenido oportunidad de ponerse al día con este cambio. Por esta razón, aunque no estemos enfrentándonos a un animal salvaje, el cuerpo puede interpretar el estrés cotidiano, las noches sin dormir o la mala alimentación como una amenaza real, provocando las respuestas para ponernos a salvo, las cuales, normalmente suceden en momentos que no logramos comprender: en medio del supermercado, cuando estamos tranquilos en la oficina, durante una cena con nuestra pareja.

Lo antes mencionado hace de la ansiedad una respuesta perfectamente saludable o completamente debilitante cuando surge  fuera de lugar y sin una razón aparente. Miedo y ansiedad están tan entrelazados, que a veces cuesta diferenciarlos. La ansiedad es un estado emocional desagradable con cualidades de angustia y desasosiego. El miedo es similar, sin embargo suele poseer una causa específica, un objeto. En realidad es una distinción complicada, pero ambos existen por sí solos. Podemos tener miedo sin ansiedad o ansiedad sin miedo.

Es bastante lógico que el miedo forme parte de la larga lista de síntomas de ansiedad. Existe la teoría de que este tipo de trastornos son tan abstractos y complejos, que aunque sea inconscientemente, nuestra mente intenta buscarles un sentido. En muchos casos esto hace que surja el miedo como una manera de explicar lo que le pasa a nuestro cuerpo.

De hecho, si algo que tienen en común casi todos los trastornos de ansiedad, es el miedo. Temores que muy a menudo dan lugar a comportamientos de evasión. Buscamos una causa específica para nuestra ansiedad o ataques de pánico (ya sea un lugar, situación o cosa) y a partir de ahí, decidimos evitarla. Es interesante que, normalmente, la persona con el trastorno es consciente de que su comportamiento es irracional, pero no se sienten en capacidad de hacer algo al respecto. Esta necesidad de evadir es lo que hace que para algunas, la ansiedad llegue a ser discapacitante, pues como la evasión no es realmente una cura, muchas personas comienzan a limitar cada vez más y más sus actividades.

La mejor manera de encontrar el tratamiento adecuado para ti es hablar con un médico. Sin embargo, para superar comportamientos de evasión, muchos terapeutas recomiendan ejercicios de exposición. En Venciendo tu Ansiedad menciono mucho este tipo de ejercicios, pues sus resultados son muy positivos. La terapia de exposición consiste en enfrentar la situación, objeto, pensamiento o memoria temida, pero en un ambiente seguro y controlado. Más que enfrentar tu mayor temor de una vez, la terapia de exposición va aumentando gradualmente en tu escala de temor. Para mayor efectividad, se recomienda combinar estas técnicas con ejercicios de respiración y relajación, así como hacer unos ajustes en tu vida cotidiana que ayudarán mucho a que te sientas mejor en general. Haz click aquí si te interesa saber más acerca de esta y otras maneras de superar tu ansiedad.

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