Lidiando con los síntomas de ansiedad anticipatoria

La ansiedad anticipatoria no es en sí, un trastorno de ansiedad, sino una expresión de ansiedad, el más representativo síntoma de la misma. De hecho, Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, definió la ansiedad como una “espera angustiosa” y es que si lo pensamos bien todo se resume a eso, es una ansiedad incontrolable ante de algo que puede o no suceder, que va o no a suceder. Pero es que este abanico de posibilidades puede llegar a ser insoportable y tan poderoso, que puede  generar síntomas físicos, como dolores musculares, palpitaciones aceleradas o malestares estomacales; así como síntomas mentales, particularmente una tendencia fuerte al pensamiento catastrófico.

Puede surgir como parte de la expectativa ante un evento particular o puede desarrollarse entorno a una idea, por ejemplo el periodo de tiempo entre el momento en que suena el teléfono y la persona contesta, puede ser suficiente para pensar en las malas noticias que esa llamada podría acarrear. Cuando se debe a un evento específico puede ser muy desgastante por la simple razón de que puede comenzar incluso meses del evento y alimentarse de las constantes predicciones catastróficas entorno al mismo.

Este tipo de ansiedad comparte muchas características con la ansiedad generalizada, aumento de la atención, aprehensión, inquietud, entre otras. En los niveles más bajos este miedo se conoce como simple “preocupación” que es algo que todos en algún momento experimentamos, pero en sus niveles más altos puede llegar a ser tan intensa que se convierte en “pánico anticipatorio”.

Los trastorno de ansiedad que tienen un componente de ansiedad anticipatoria más fuerte incluyen: el trastorno de pánico (desarrollando predicciones atemorizantes entorno a los síntomas típicos de esta afección), fobia social (con predicciones acerca de decir o hacer algo vergonzoso), antes de hablar en público (por ejemplo, olvidar qué decir) y ansiedad generalizada (principalmente con temores sobre el futuro). La ansiedad anticipatoria puede causar, además, problemas en las relaciones con los demás y afectar a la capacidad de una persona para concentrarse.

Para enfrentar este síntoma de ansiedad, tenemos que comenzar por aceptar que es algo con lo que nos identificamos, que estamos padeciendo esta espera angustiosa en algunos ámbitos de nuestra vida. Lo siguiente es buscar un tratamiento, existen muchos, alternativos, tradicionales, de autoayuda, medicamentos… En este caso lo ideal es buscar uno con el que nos sintamos cómodos. Hago un gran hincapié en este aspecto, pues la ansiedad no es algo que se va fácilmente, puede ser que no nos percatemos el momento en el que comienza a entretejerse dentro de nosotros, pero ciertamente crea estructuras muy complejas, que después requieren un gran trabajo para poder eliminarlas.

Existen algunos consejos que pueden ser útiles para lidiar con la ansiedad anticipatoria, algunos de los cuales incluyo con más detalle en mi guía Venciendo tu Ansiedad (haz click aquí para más información). Algunos de estos métodos incluyen:

1. Visualiza

En los casos en los que la ansiedad anticipatoria nace del temor a eventos futuros, la mejor manera es recordarnos que no tenemos poder sobre lo que puede pasar, a pesar de que es es precisamente la fuente del temor, sin embargo, el hecho de que no tengamos poder, no causa que inmediatamente el resultado tenga que ser el peor. Tenemos que aprender a disfrutar de las posibilidades, pero esto requiere tiempo y esfuerzo, así que inicialmente lo que podemos hacer es que en el momento en que la preocupación se asoma, nos imaginamos el resultado. Para algunos es útil -aunque no lo parezca- imaginar el peor escenario posible y evaluar de este modo como reaccionarían, en muchos casos lo peor que puede pasar, una vez que lo vemos cara a cara, resulta no ser tan terrible. Para otras personas lo ideal es imaginarse que todo salió como se esperaba, paso por paso, pues esto les ayuda a reafirmarse y baja efectivamente los niveles de ansiedad, además puede sonar cliché, pero un pensamiento positivo, efectivamente nos programa hacia un mejor resultado.

2. Presta atención a tus pensamientos.

Si bien pensar es algo que hacemos todo el tiempo, muchas veces no nos prestamos suficiente atención y dejamos nuestra mente volar por sus propios caminos inconscientes antes de percatarnos de que estamos teniendo pensamientos nocivos. Presta atención a lo que está pasando por tu mente y si detectas pensamientos que no ayudan en nada, preocupaciones sin sentido, trata de ponerles un alto ahí mismo. Puedes preguntarte, ¿Qué puedo hacer en este momento preciso para solucionar un problema que tendré dentro de un mes? Si puedes hacer algo, por supuesto debes hacerlo, pero si no, no le des más vueltas, respira profundo e intenta distraerte.

3. Busca la ayuda de un profesional.

Muchas veces los tabúes que rodean las complicaciones y enfermedades de la mente nos llevan a dejar que una pequeña preocupación crezca hasta convertirse en trastorno. Buscar ayuda no es señal de debilidad, pues requiere gran coraje aceptar que algo no está bien dentro de nosotros y gran fortaleza querer arreglar esto.

  • Felipe Abr 11, 2014, 2:03 pm

    A mí me pasa que no puedo con lo de las agujas, me dan un miedo horrible. No es ansiedad, es pánico. Solo verlas ya me pongo mala. Cuando me han tenido que extraer sangre por algún motivo créanme que me siento morir, una vez me eche a llorar como una histérica. Y de pequeña montaba unos nfameros tremendos, pero siempre ha sido superior a mí. La verdad es que nunca he sabido cómo solucionar esto, pero no quiero ni pensar que algún día tenga un accidente y me vea toda llena de agujas como salen en la televisión.

    • Ester Solís Abr 29, 2014, 3:02 pm

      Hola! A mí me pasa parecido y no fue hasta hace poco que me percaté de que la fobia a las agujas es, también, un problema de ansiedad. Estoy preparando una pieza al respecto del tema, apenas complete el artículo te escribo y espero poder ser de ayuda.

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