Consejos para dejar de torturarnos con nuestra propia ansiedad

“La ansiedad es una fina corriente de miedo que corre por la mente. Si se alienta, puede convertirse en un torrente que arrastrará todos nuestros pensamientos.”

Arthur Somers Roche

Cambiar lo que sucede dentro de nuestra mente no es fácil, nadie ha dicho que lo sea, pero eso no quiere decir que sea imposible o que no valga la pena intentarlo. A veces lo más difícil es saber por dónde comenzar, una vez que sabemos esto, el camino se va definiendo poco a poco. El secreto está en buscar ver con una mirada fresca, pues en el caso de la ansiedad, muchas veces no se trata de hacer algo, sino de dejar de hacer algo, por ello preparé esta lista de consejos para comenzar a deshacerte de las estructuras que amarran y fortalecen tu ansiedad.

  1. Deja la negación. No te mientas, no vale la pena y hay muchos beneficios que podemos obtener de aceptar nuestra ansiedad, aceptarla es el camino para superarla,  pues saber cómo funciona en nosotros nos ayudará a quitarle su poder.
  2. Deja de preocuparte por cometer errores. Los errores son parte de la vida, no puedes dejar que el temor de decir algo mal o hacer al mal te impida hacerlo del todo. Muchas personas con ansiedad están plagadas con perfeccionismo, que contrario a lo que puede parecer en papel -porque el perfeccionismo percibe popularmente como un “defecto positivo”-, es un verdadero problema. Lo que sucede con el perfeccionismo asociado a trastornos de ansiedad es que es neurótico y los objetivos fijados son sumamente altos o inalcanzables desde un inicio, haciendo que la persona sienta siempre que su trabajo está incompleto y es defectuoso, por ello se manifiesta en procrastinación y dificultad para completar un trabajo o incluso comenzarlo. Lo mismo sucede con el perfeccionismo social, las personas desean tanto impresionar a los demás, que la presión hace que no puedan disfrutar este tipo de interacciones.
  3. No te tortures con errores del pasado. Este va de la mano del consejo anterior, pues muchas veces, cuando hacemos algo mal o decimos algo que no debíamos, solemos repetirlo mil veces en nuestra mente, como si fuese una película. Si cometiste un error, arréglalo lo mejor que puedas y sigue adelante, a parte de aprender de él, no hay mucho que podamos con el  pasado.
  4. No te pases disculpando. Tu ansiedad y sus síntomas pueden ser muy atemorizantes, aprende sobre ellos lo más que puedas -esto es muy útil- y explícale de qué se tratan los trastornos de ansiedad a tus seres queridos, cuéntales cómo funcionan y qué es lo que pasa contigo, hazlos parte de tu proceso de recuperación y esfuérzate por encontrar tu balance, pero no te pases disculpando, no es bueno para tu autoestima y tú no eres tu ansiedad, ésta es una etapa, que sea corta o larga, nunca te va a definir por completo.
  5. Deja de enfocarte en lo que puede salir mal. No se trata de pensar tampoco que todo va a salir perfecto, la idea es buscar un pensamiento balanceado y realista, digo esto pues sé que a quienes padecemos ansiedad, se nos hace difícil pasar de un pensamiento que raya en catastrófico a un pensamiento positivo. Sin embargo es simple, las cosas no siempre salen bien, pero eso no significa que siempre salen mal. Expectativas y pensamientos negativos son un síntoma clásico de ansiedad, por ello en mi guía Venciendo tu Ansiedad (haz click aquí para más información) hago mucho énfasis en “retar” los pensamientos negativos, pues considero que estos son uno de los pilares fundamentales de la ansiedad.

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