Cómo identificar un ataque de pánico a través de los síntomas más comunes

Los ataques de pánico, como su nombre lo indica, son aterradores. Suceden de la nada y sin una razón aparente. Es por ello que puede ser útil ser capaz de reconocer los síntomas de un ataque de pánico para ayudar a aliviar el miedo a morir, a volverse loco y  también a reducir el riesgo de desarrollar otros trastornos de ansiedad relacionados a los ataques de pánico, como agorafobia u otras fobias específicas.

A pesar de que  la combinación de síntomas varía de persona a persona, ciertamente algunas reacciones son clave para reconocer este tipo de ataques y es muy importante, como parte del plan de superación de la ansiedad, conocer bien de qué se tratan. En esta ocasión quiero concentrarme en algunos de los síntomas más característicos.

Palpitaciones aceleradas y fuertes. Uno de los síntomas iniciales de un ataque de pánico y el síntoma que causa más temor, pues lleva a la persona a pensar que puede estar teniendo un ataque cardiaco. Normalmente los latidos son tan fuertes que uno puede llegar a pensar que el corazón quiere salirse del pecho.

Hiperventilación. Ésta es para mí la primera señal de que tengo un ataque de pánico a flor de piel. Por esta razón se respira más rápido o más profundo de lo normal, lo que también puede contribuir a los otros síntomas descritos a continuación.

Sensación de asfixia. También se puede describir como una sensación de ahogo. Esto puede hacer que te sientas encerrado y como si no pudieras recibir suficiente aire.

Sudoración. El sudor es un mecanismo del cuerpo para refrescarse. Cuando tenemos un ataque de pánico, lo que pasa es que el cerebro ha activado ciertas alarmas, para provocar lo que se conoce como respuesta de lucha o huida. Esta respuesta hace que se encojan los vasos sanguíneos para así enviar sangre a las partes del cuerpo que más lo necesitan, y esto, a su vez, causa que el cuerpo se caliente. Posteriormente, el mismo cuerpo busca una manera de enfriarse, lo que explica la sudoración que comienza cuando el cuerpo empieza a buscar tranquilidad.

Náuseas y molestias estomacales. Como parte de la respuesta general, el cuerpo detiene las actividades que no son útiles para ponernos a salvo, entre estas están las actividades del sistema digestivo y esto nos puede hacer sentir muy mal.

Mareos. Estos son principalmente producto de la hiperventilación y de los cambios en la distribución de la sangre.

Miedo a morir. Este es un síntoma psicológico pero está presente en casi todos los ataques de pánico y se puede decir que “nutre” el pánico. Es un hecho comprobado que en muchas ocasiones es este mismo temor la fuente principal de la ansiedad y el desencadenante de ataques de pánico. En mi una opinión personal, la ansiedad tiene sus raíces en el temor a lo desconocido y considero que la muerte es la expresión máxima de lo que no conocemos.

La similitud de los síntomas de un ataque de pánico con los de un ataque al corazón, es algo que normalmente produce mucho temor y lleva a muchas personas a visitar las salas de emergencia. Sin embargo, a diferencia de un ataque cardiaco, los ataques de pánico no representan un peligro contra la vida. De cualquier manera siempre es recomendable aclarar con un médico o profesional en salud todas las dudas que tengamos con respecto a nuestros síntomas. Un diagnóstico correcto te dará tranquilidad y te ayudará a estar seguro de que, a pesar que los síntomas no son agradables, tu vida no está en peligro.

Puedes hacer click aquí para visitar la página oficial de mi guía, Venciendo Tu Ansiedad, en la cual comento un poco más a fondo de qué se tratan la ansiedad y el pánico, así como algunos consejos y ejercicios para superarlos.

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